El investigador Víctor Sánchez advierte que la tercera oleada de atentados con explosivos busca generar impacto mediático, temor poblacional y amedrentar a las autoridades en zonas de disputa criminal.
El uso recurrente de vehículos con explosivos por parte de organizaciones del crimen organizado en México reúne los elementos para clasificarse jurídicamente como actos de terrorismo, según el especialista e investigador en seguridad Víctor Sánchez. El analista sostiene que el objetivo principal de estas acciones no es generar masividad en las bajas, sino infundir miedo, exhibir capacidad operativa y presionar a las instituciones.
A partir del atentado registrado a finales de agosto en Ojocaliente, Zacatecas —donde detonaron cerca de 200 kilos de explosivos frente a instalaciones policiales en el marco de la pugna entre el CJNG y La Mayiza—, el especialista desglosa las implicaciones operativas y penales de este fenómeno.
Implicaciones legales y tipificación penal en México:
– Marco jurídico vigente: El artículo 139 del Código Penal Federal sanciona con 15 a 40 años de prisión a quien emplee explosivos para causar alarma o temor en la sociedad con el fin de atentar contra la seguridad nacional o presionar a la autoridad.
– Efecto simbólico: De 28 atentados documentados desde 1992, en 20 no se registraron víctimas mortales. La estrategia prioriza el mensaje de intimidación hacia rivales y corporaciones de seguridad sobre el número de bajas.
– Consecuencias judiciales: Clasificar los hechos bajo este tipo penal no simplifica la labor de investigación ministerial, pero permite agravar las condenas de los responsables y activa esquemas de persecución sobre financiamiento ilícito.
Cooperación internacional y la tercera ola de violencia
El especialista destaca que juzgar estos hechos como terrorismo facilitaría los procesos de extradición hacia los Estados Unidos, país que mantiene catalogadas a ocho organizaciones criminales mexicanas —entre ellas el Cártel de Sinaloa, CJNG, Cártel de Juárez y Los Viagras— como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO).
Evolución histórica de los atentados en territorio nacional:
– Primera y segunda oleada: La primera se registró entre 1992 y 1994 tras la fragmentación del Cártel de Guadalajara; la segunda abarcó de 2010 a 2012 con incursiones de La Línea y Los Zetas.
– Tercera ola activa: Iniciada en 2024 y con vigencia en 2026, se concentra en Guanajuato, Michoacán y Zacatecas, donde el CJNG busca expandir sus fronteras operativas.
– Tácticas complementarias: Existe el riesgo de réplica entre grupos rivales mediante el uso combinado de minas antipersonales improvisadas y drones cargados con explosivos.
Fuente: Entrevista y artículo de investigación de V. Sánchez | Análisis de InSight Crime | CPF | © Redacción NoticiasPV