Brecha de Guerrero: ¿Pueden los sismos pequeños salvarnos de un terremoto mayor?

17 enero, 2026

A más de un siglo del último gran terremoto en esta zona, especialistas del Sismológico Nacional aclaran mitos sobre la liberación de energía y el riesgo inminente en el Pacífico. Guerrero

Tras la reciente actividad sísmica registrada en enero de 2026, incluyendo el sismo de magnitud 6.5 del pasado 2 de enero y el de 5.3 el día 16, ambos con epicentro en San Marcos, Guerrero, ha resurgido en la población la duda sobre si estos movimientos constantes «ayudan» a evitar un terremoto de gran magnitud. Sin embargo, la respuesta de la ciencia es contundente: los temblores pequeños no retrasan ni evitan la ocurrencia de un sismo mayor.

El mito de la liberación de energía De acuerdo con información técnica del Servicio Sismológico Nacional (SSN), la energía acumulada en las fallas geológicas es tan vasta que los sismos de baja magnitud apenas liberan una fracción mínima. Para igualar la energía de un solo terremoto magnitud 9, se requerirían, por ejemplo, mil millones de sismos magnitud 3.0 ocurriendo exactamente en el mismo lugar. Dado que esta frecuencia es físicamente imposible, el esfuerzo acumulado entre las placas tectónicas persiste.

¿Qué sucede en la Brecha de Guerrero? La denominada Brecha de Guerrero es una zona de subducción de aproximadamente 230 kilómetros ubicada frente a la Costa Grande de Guerrero. En este punto, la Placa de Cocos se introduce debajo de la Placa Norteamericana. Lo preocupante para los investigadores es que esta región no ha liberado energía de forma considerable en los últimos 108 años.

Históricamente, entre 1899 y 1911, esta brecha registró cuatro terremotos con magnitudes superiores a 7.5. El hecho de que haya pasado más de un siglo sin un evento similar aumenta estadísticamente la probabilidad de que ocurra un sismo de magnitud considerable en el futuro cercano.

Guerrero: Epicentro de la sismicidad nacional Guerrero es responsable de aproximadamente el 25 por ciento de la sismicidad en México. El SSN recuerda eventos históricos como el de 1957 (magnitud 7.5), que provocó la caída del Ángel de la Independencia en la capital del país, subrayando que la cercanía geográfica entre la costa de Guerrero y el centro de México convierte a esta brecha en un punto de vigilancia crítica.

Aunque la ciencia todavía es incapaz de predecir la fecha y hora exacta de un temblor, los especialistas enfatizan que «mientras más tiempo pase sin un sismo mayor en una región activa, más cerca nos encontramos de su ocurrencia». Por ello, la recomendación principal sigue siendo la prevención y el fortalecimiento de la infraestructura ante un escenario de riesgo inminente en el Pacífico mexicano.

Fuente: SSN | © Redacción NoticiasPV

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