El equipo obsoleto con el que entraron al departamento envuelto en llamas, habría provocado la intoxicación de los dos vulcanos. Del lugar se llevaron a uno y al finalizar, otro más comenzó a mostrar síntomas de intoxicación y también fue hospitalizado
Lo que pudo convertirse en una tragedia para el Heroico Cuerpo de Bomberos de Puerto Vallarta terminó, afortunadamente, con un desenlace favorable. Los dos elementos que resultaron intoxicados por inhalación de humo durante el incendio registrado la tarde del martes en un departamento del fraccionamiento Villas Río, ya fueron dados de alta, aunque el incidente dejó al descubierto un problema que desde hace tiempo preocupa al personal operativo: el deterioro del equipo de protección con el que enfrentan emergencias.
Se trata de los oficiales Daniel Becerra y Carlos Cruz, quienes fueron de los primeros en ingresar al departamento número 13 del edificio 2-B, donde el fuego consumía parte del inmueble y amenazaba con propagarse.
Durante las maniobras para controlar el siniestro, ambos comenzaron a presentar complicaciones derivadas de la inhalación de humo. De acuerdo con la información recabada, la emergencia se habría originado luego de que el protector de las mascarillas de respiración se fracturó mientras combatían el incendio, permitiendo el ingreso de humo y gases al sistema de protección respiratoria.
El primero en recibir atención fue Daniel Becerra, quien fue estabilizado por sus propios compañeros y trasladado de urgencia a la Clínica 170 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Debido a la naturaleza de las lesiones, fue canalizado posteriormente a la Clínica 42 del mismo instituto, donde quedó bajo observación médica.
Minutos después, el oficial Carlos Cruz presentó síntomas similares y también fue trasladado para recibir atención especializada.
En ambos casos, la doctora Laura Jacqueline Gómez, médico responsable en turno, ordenó la realización de estudios clínicos, entre ellos radiografías de tórax y pruebas de gasometría, con el propósito de descartar daños severos en las vías respiratorias y determinar el grado de afectación provocado por la inhalación de humo.
Los resultados fueron alentadores. Tanto Daniel Becerra como Carlos Cruz permanecieron conscientes, orientados y estables durante todo el proceso de atención médica. Tras varias horas de observación, los estudios reportaron parámetros favorables, por lo que ambos fueron dados de alta con incapacidad médica para continuar su recuperación.
No obstante, el incidente encendió las alertas al interior de la corporación.
De manera extraoficial trascendió que existe inconformidad entre el personal bomberil, ya que desde hace tiempo han solicitado la renovación del equipo de protección personal, argumentando que parte del material utilizado para combatir incendios presenta un importante desgaste y ha llegado al final de su vida útil.
Bomberos consultados señalaron que esta situación incrementa considerablemente el riesgo durante cada intervención, especialmente cuando deben ingresar a espacios cerrados con altas concentraciones de humo y temperaturas extremas, donde el equipo de respiración autónoma representa la principal barrera entre la vida y la muerte.
Asimismo, se informó que los elementos buscarán que el incidente sea reconocido formalmente como riesgo de trabajo, al considerar que las lesiones fueron consecuencia directa de una emergencia atendida en cumplimiento de sus funciones.
El caso ha generado preocupación entre integrantes de la corporación, quienes confían en que las autoridades municipales atiendan esta problemática y destinen recursos para la sustitución del equipo especializado.
En esta ocasión, la rápida atención médica evitó consecuencias mayores. Sin embargo, el incidente dejó una advertencia clara: el desgaste del equipo con el que trabajan los bomberos podría convertir una futura emergencia en una tragedia para quienes todos los días arriesgan su vida para proteger la de los demás.









