Mientras la neurociencia confirma que el calor de un abrazo es vital para nuestra identidad y salud mental, expertos advierten que personas con rasgos narcisistas pueden utilizar el contacto físico para controlar a sus parejas.
El contacto humano es una de las fuerzas más poderosas de nuestra biología. Recientes investigaciones en neurociencia y psicología han demostrado que el simple acto de abrazar no solo reduce el estrés, sino que ayuda al cerebro a entender que nuestro cuerpo nos pertenece. Sin embargo, no todo abrazo es un refugio; la ciencia advierte que este gesto también tiene un uso pernicioso en manos de personalidades manipuladoras.
La «Termocepción»: El abrazo como ancla de identidad
Un estudio liderado por Laura Crucianelli, de la Universidad Queen Mary de Londres, analizó cómo la termocepción (la percepción de la temperatura en la piel) influye en nuestra salud mental. Según Crucianelli, el calor es la primera señal de protección que recibimos desde el útero.
Cuando nos abrazamos, la combinación de tacto y calor activa vías cerebrales que fortalecen nuestra sensación de pertenencia. «Sentimos: ‘Este es mi cuerpo y estoy arraigado en él'», explica la investigadora. Este proceso facilita la regulación afectiva y nos brinda una sensación de seguridad profunda.
El tacto en la «Tríada Oscura»
A pesar de estos beneficios, el afecto físico tiene un doble filo. Investigadores de las universidades de Binghamton descubrieron que individuos con rasgos de la llamada «Tríada Oscura» (narcisismo, psicopatía y maquiavelismo) suelen usar el contacto físico como método de control.
El profesor Richard Mattson señala que, debido a que el tacto es intrínsecamente poderoso, estas personas lo utilizan para beneficio propio. El estudio reveló diferencias por género:
En mujeres: Aquellas con rasgos de la tríada oscura suelen sentirse incómodas al ser tocadas, pero son más propensas a usar el contacto para manipular.
En hombres: El uso del contacto está más ligado a la inseguridad. Los hombres ansiosos buscan abrazos para obtener reafirmación de sus parejas.
Aunque los abrazos son fundamentales para el bienestar, los expertos sugieren estar alerta ante dinámicas donde el afecto físico se sienta forzado o se utilice para evadir conflictos reales.
Fuente: Trends in Cognitive Sciences / Current Psychology | © Redacción NoticiasPV