José Mujica: “Después de la pena de muerte, la soledad es uno de los castigos más duros”
elpais.com Las ratas siempre llegaban a la misma hora, sobre la una de la madrugada. Visitaban la celda cada noche, con idéntica misión: cazar migas. Aunque al prisionero José Mujica le servía para sentirse menos solo. Y agarrarse al contacto con la









