A sus 81 años y con décadas en la clandestinidad, Aureliano Guzmán Loera sigue siendo un actor criminal clave en el noroeste del país, según el periodista Óscar Balderas.
A sus 81 años de edad, Aureliano Guzmán Loera, alias “El Guano”, se mantiene como un operador criminal de gran relevancia en el noroeste de México. En una entrevista concedida a medios especializados, el periodista experto en narcotráfico y seguridad Óscar Balderas analizó las claves que han permitido al hermano de Joaquín “El Chapo” Guzmán permanecer en la clandestinidad durante cinco décadas, burlando a las agencias de seguridad internacionales que ofrecen recompensas millonarias por su captura.
Según las investigaciones y el análisis de Balderas, la prolongada supervivencia del capo se sustenta en tres factores principales: una red de protección e impunidad construida mediante la corrupción de autoridades locales en la región del Triángulo Dorado —que abarca Chihuahua, Durango y Sinaloa—, el bajo perfil mediático que mantuvo al estar opacado por la fama internacional de su hermano menor, y la aplicación de una estricta discreción al estilo del histórico Ismael “El Mayo” Zambada, lo que dificulta a las autoridades contar con registros gráficos recientes para rastrear sus movimientos.
Pese a los reportes de inteligencia castrense que señalan que padece diabetes avanzada y otras afecciones propias de su edad, “El Guano” conserva capacidad de fuego a través de sus brazos armados identificados como la gente del Guano, Los Calabazas y Los Salgueiro, además de obtener cuantiosos recursos mediante la operación y facilitación de laboratorios clandestinos de drogas sintéticas. Aunque no encabeza directamente la actual confrontación entre las principales facciones del Cártel de Sinaloa, el especialista advierte que su apoyo a cualquiera de los bandos podría inclinar la balanza en un conflicto que se mantiene sumamente disputado.
El experto en seguridad alertó sobre el vacío de poder que dejaría su eventual caída o fallecimiento, toda vez que su estructura criminal carece de un heredero claramente definido, lo que podría desencadenar una nueva ola de violencia interna por el control de las plazas y rutas de trasiego. Ante este panorama, las autoridades federales continúan evaluando las estrategias tácticas para desarticular las redes logísticas que han sostenido por décadas la impunidad de este veterano líder del narcotráfico.
Las declaraciones del periodista reavivan el debate sobre la necesidad de frenar las redes de protección institucional que permiten a capos de la vieja guardia operar con relativa libertad en zonas serranas, reiterando que la edad avanzada de estos objetivos criminales no demerita el peligro latente que representan para la seguridad nacional.
Fuente: Entrevista exclusiva de Óscar Balderas / Reportes de inteligencia federal | © Redacción NoticiasPV