Este 23 de marzo se cumplen 32 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio; un aniversario que llega mientras el país aún asimila crímenes recientes como el del alcalde de Uruapan, confirmando que la violencia contra la clase política sigue siendo una herida abierta.
La historia moderna de México está escrita con episodios de violencia que han alterado el rumbo democrático del país. Este lunes 23 de marzo de 2026, se conmemoran 32 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta en Lomas Taurinas, un crimen que rompió la estabilidad del sistema político mexicano y que, lejos de ser un caso aislado, inauguró una lista de magnicidios que llega hasta nuestros días.
Las heridas del pasado: Colosio y Ruiz Massieu
En 1994, el país se estremeció dos veces en menos de seis meses. Primero, el candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, fue ultimado a tiros por Mario Aburto. Poco después, en septiembre del mismo año, el secretario general del partido, José Francisco Ruiz Massieu, fue ejecutado en plena Ciudad de México. Ambos casos, aunque con sentenciados, quedaron marcados por la sospecha ciudadana de una «conspiración de Estado».
El asedio del crimen organizado
Con el cambio de siglo, el móvil de los ataques dio un giro hacia el control territorial de los cárteles.
Aristóteles Sandoval (2020): El exgobernador de Jalisco fue asesinado por la espalda en un bar de Puerto Vallarta. A pesar de contar con escoltas, el ataque fue quirúrgico y la escena del crimen fue limpiada por el personal del lugar antes de que llegaran los peritos.
Alma Barragán (2021): La candidata de Movimiento Ciudadano en Moroleón fue acribillada en pleno mitin, evidenciando que la vulnerabilidad de los políticos locales es extrema durante los procesos electorales.
Alejandro Arcos Catalán (2024): En un acto de barbarie que dio la vuelta al mundo, el alcalde de Chilpancingo fue decapitado apenas seis días después de asumir el cargo, presuntamente por negarse a pactar con grupos delictivos locales.
El caso Carlos Manzo: El último golpe en Uruapan
El episodio más reciente y que aún genera conmoción es el de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán. El 1 de noviembre de 2025, mientras convivía con niños en un festival público, fue atacado por un adolescente de 17 años vinculado al CJNG. Manzo, conocido por su política de «mano dura» contra el narco, falleció horas después, dejando un vacío de poder en una de las zonas más calientes del estado.
A más de tres décadas de Lomas Taurinas, el patrón de impunidad y la creciente injerencia de los grupos delictivos en la vida pública sugieren que la protección a los representantes del Estado sigue siendo una materia pendiente en la agenda nacional.
Fuente: Archivos Históricos / Fiscalías Estatales / Redacción NoticiasPV | © Redacción NoticiasPV