A raíz de los problemas de suministro y calidad del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara, el análisis político e histórico del manejo hídrico deja una advertencia clara para el desarrollo, la planeación y la protección de los recursos en Puerto Vallarta.
Por Alfonso Bernal Romero
En esta revisión del legado de Acción Nacional quiero abordar un asunto que hoy preocupa a miles de familias de Jalisco: la crisis del agua potable en la zona metropolitana de Guadalajara y las decisiones que durante décadas marcaron su abastecimiento.
Desde el 15 de octubre, el SIAPA aplica un programa de rotación del suministro en 627 colonias del Área Metropolitana de Guadalajara. La medida alcanza siete zonas que representan aproximadamente el 42 por ciento de la cobertura del organismo, como respuesta a los problemas de calidad del agua que reciben numerosos hogares.
Es una situación que merece revisar la historia y, especialmente, las decisiones que deben tomarse para evitar que el problema continúe creciendo.
TRES GOBIERNOS PANISTAS Y EL DESAFÍO DEL AGUA
Entre 1995 y 2013, Jalisco fue gobernado por Alberto Cárdenas Jiménez, Francisco Javier Ramírez Acuña y Emilio González Márquez. Durante esos 18 años, el abastecimiento de Guadalajara estuvo marcado por la preocupación ante los bajos niveles del lago de Chapala y la necesidad de encontrar fuentes adicionales.
Con Alberto Cárdenas se estudiaron alternativas de abastecimiento en la cuenca del río Verde. Durante la administración de Francisco Ramírez Acuña se impulsó la presa de Arcediano, en la barranca de Huentitán, proyecto que enfrentó objeciones técnicas, ambientales y sociales y finalmente fue abandonado.
En el gobierno de Emilio González Márquez avanzó el proyecto de El Zapotillo, también sujeto a controversias por sus efectos sobre las comunidades de Temacapulín, Acasico y Palmarejo. En ese periodo se desarrollaron además proyectos de saneamiento como las plantas El Ahogado y Agua Prieta.
Esta historia contiene obras, decisiones y conflictos que deben examinarse por sus resultados. También demuestra que resolver el abastecimiento de una ciudad exige acuerdos sociales, estudios técnicos y continuidad entre gobiernos.
HOY EL PROBLEMA TAMBIÉN ESTÁ EN LAS TUBERÍAS
La crisis de octubre de 2026 ha puesto en evidencia un desafío adicional: la calidad del agua que llega a los domicilios.
Los reportes sobre agua turbia, sedimentos, malos olores y posibles contaminantes han llevado a miles de habitantes a exigir respuestas. Las investigaciones periodísticas señalan problemas de mantenimiento, redes envejecidas y limitaciones en la infraestructura de potabilización.
La inconformidad también llegó a las calles. La manifestación del 11 de octubre frente a Casa Jalisco terminó en enfrentamientos entre policías y participantes, con personas lesionadas y detenidas.
El gobernador Pablo Lemus enfrenta ahora la responsabilidad de atender el suministro, garantizar información confiable sobre la calidad del agua y presentar soluciones de largo plazo.
PUERTO VALLARTA DEBE ANTICIPARSE
La experiencia de Guadalajara tiene una relación directa con nuestra ciudad.
Puerto Vallarta y Bahía de Banderas crecen, reciben inversiones y aumentan sus necesidades de agua potable, drenaje y tratamiento. En nuestro caso, SEAPAL constituye una institución fundamental para la salud pública, la actividad turística y el desarrollo urbano.
Desde mi experiencia en el servicio público municipal y mi formación como abogado, considero indispensable revisar periódicamente la capacidad de las fuentes de abastecimiento, las condiciones de las redes, las fugas, el saneamiento y las necesidades de las colonias y comunidades rurales.
También debemos exigir información pública sobre inversiones, calidad del agua, mantenimiento y crecimiento de la demanda.
RUMBO A 2027: PLANEAR ANTES DE LA EMERGENCIA
La experiencia de los gobiernos panistas, con sus proyectos realizados y sus decisiones controvertidas, permite recuperar una discusión fundamental: las obras hidráulicas requieren planeación de largo plazo, viabilidad técnica, responsabilidad ambiental y participación ciudadana.
Para Puerto Vallarta propongo que esa conversación se concentre en la modernización de redes, la reducción de fugas, la protección de fuentes, el tratamiento de aguas residuales y la capacidad de abastecimiento frente al crecimiento urbano.
Quiero conocer especialmente la opinión de vecinos, especialistas, trabajadores del sector hidráulico, empresarios y habitantes de las comunidades rurales.
¿Qué colonias necesitan mayor inversión? ¿Qué problemas de presión, suministro o drenaje deben resolverse primero? ¿Qué proyectos debe preparar Puerto Vallarta para los próximos veinte años?
Los leo con atención en mis redes sociales.
Fuente: Opinión / Alfonso «Poncho» Bernal | © Redacción NoticiasPV