En el marco del Día Nacional del Abuelo, indicadores oficiales del Inegi y Coneval reflejan que el 37.9% de este sector vive en vulnerabilidad económica, mientras aumentan los casos de maltrato familiar y discriminación. En Puerto Vallarta, en los últimos meses se han registrado casos de despojos de sus viviendas por sus propios familiares. Esta es la realidad que hoy viven los abuelitos, si no todos, sí por lo menos la gran mayoría.
Con motivo del Día Nacional del Abuelo, un balance sustentado en métricas oficiales expuso la compleja situación social que enfrentan las personas de la tercera edad tanto en el país como en la entidad.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) señalan que en México residen más de 17.1 millones de personas de 60 años o más, cifra que equivale al 12.8% de los habitantes. En este grupo predomina la población femenina debido a una mayor esperanza de vida, contabilizándose además unas 18 mil personas centenarias y 25.9 millones de ciudadanos de 53 años en adelante. Por su parte, el estado de Jalisco concentra a más de 1 millón 85 mil adultos mayores, representando el 12% del total estatal.
A pesar del rol central que desempeñan en los hogares, este segmento de la población registra marcados rezagos sociales:
* Pobreza y precariedad: Cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) indican que el 37.9% de los adultos mayores vive en pobreza. La insuficiencia de pensiones empuja a miles a laborar en la informalidad aun con padecimientos de salud.
* Discriminación laboral: Un 44.6% de los adultos mayores reporta haber sufrido exclusión al intentar colocarse en un empleo formal.
* Abandono y soledad: Se estima que el 16% carece de apoyo familiar o habita en aislamiento total, situación agravada por la falta de esquemas institucionales de acompañamiento.
* Violencia y despojo: Uno de cada diez adultos mayores refiere ser víctima de maltrato. Prevalece la agresión psicológica y el abuso patrimonial —principalmente mediante la desposesión de propiedades—, siendo los propios hijos o parientes cercanos los principales generadores de violencia.
A este escenario se suma la alta prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas y discapacitantes que exigen atención médica continua, en un contexto caracterizado por la escasez de infraestructura especializada y profesionales en geriatría dentro del sector público.
Fuente: Agencia Jafríco | © Redacción NoticiasPV









