A golpes de soplete industrial y en plena madrugada, siete jaliscienses operaban de forma independiente saqueando dispositivos bancarios en la costa de Jalisco, Nayarit y Oaxaca, hasta ser detenidos por agentes de la Fiscalía oaxaqueña quien reveló el modus operandi de este célula criminal independiente.
El uso coordinado de equipo térmico industrial y una estricta logística de movilidaad definían el modus operandi de una célula delictiva especializada en destruir y saquear cajeros automáticos en zonas turísticas. De acuerdo con los trabajos de inteligencia civil y forense, la organización criminal basaba su éxito en la velocidad de ejecución y en un patrón delictivo perfectamente cronometrado. Esta sofisticada estructura, compuesta por siete integrantes originarios del estado de Jalisco —de los cuales cuatro son nativos de Puerto Vallarta—, lograba perforar las cajas fuertes de los dispositivos bancarios en plena madrugada y en cuestión de minutos.
Las investigaciones oficiales confirmaron que, para expandir sus operaciones por los corredores costeros de Jalisco, Nayarit y Oaxaca, esta red delictiva funcionaba de manera autónoma, sin financiamiento ni subordinación a ningún cártel del narcotráfico. Se trataba de una célula delictiva independiente que se especializó por cuenta propia, adquiriendo de forma aislada las destrezas técnicas necesarias para manipular herramientas de alta peligrosidad y diseñar rutas de escape estratégicas en destinos de playa con baja vigilancia. Su historial delictivo llegó a su fin tras ser finalmente ubicados y capturados en el estado de Oaxaca.
El modus operandi: Tecnología industrial y ataques de madrugada
La investigación de la Fiscalía detalla que la organización criminal seguía un patrón idéntico y cronometrado de cinco pasos básicos para ejecutar sus golpes:
1. Logística y materiales: La banda llegaba a la zona del objetivo y conseguía insumos especializados. Para vencer la resistencia de las cajas fuertes, utilizaban un soplete y dos tanques de gas de tipo industrial, equipo capaz de generar una combustión lo suficientemente potente para fracturar las estructuras de acero.
2. Movilidad encubierta: Utilizaban plataformas de arrendamiento para conseguir coches particulares. Para los traslados finales y las ejecuciones en la Costa de Oaxaca, combinaban el uso de un automóvil Nissan Tsuru verde con una motoneta, lo que les facilitaba moverse con agilidad y pasar desapercibidos.
3. Vigilancia previa: Seleccionaban objetivos específicos situados exclusivamente en la planta baja de complejos hoteleros y zonas turísticas de playa. Cuatro integrantes de la banda ingresaban directamente al área de cajeros para realizar el reconocimiento del entorno y preparar las conexiones del soplete.
4. Ejecución coordinada: Los atracos se perpetraban estrictamente durante la madrugada, alrededor de las 03:30 horas, aprovechando que la afluencia de personas y la vigilancia en los pasillos de los hoteles era mínima.
5. Huida y repartición: Tras provocar la explosión térmica controlada, extraían las charolas de efectivo, escapaban por los corredores carreteros costeros y se dividían el botín de manera inmediata.
Bajo este sistema, la banda logró vaciar con éxito un cajero de la empresa Scotiabank en el Hotel Santa Cruz de Brisas de Zicatela el pasado 1 de octubre. Diez días después, el 10 de octubre, replicaron la técnica en el Hotel Cabañas Sicarú de Mazunte contra dos cajeros de la firma DC ATM; aunque ahí causaron destrozos severos, las cajas fuertes resistieron y no pudieron llevarse el dinero.
Inteligencia forense: ¿Cómo llegó la Fiscalía a ellos?
A pesar de la meticulosidad de la banda, la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) logró desmantelar la red mediante un rastreo tecnológico en cadena que comenzó en las escenas de los crímenes:
– Rastreo de cámaras (CCTV): El análisis de video de los hoteles permitió a las autoridades identificar y seguir las placas del automóvil Nissan Tsuru y de los vehículos de alquiler que daban soporte a la banda. Al acudir con las empresas arrendadoras de autos, se obtuvieron las identidades reales de las personas que firmaron los contratos, lo que destapó los nombres de L. E. C. H. (alias «Cejas») y J. M. A. M.
– Posicionamientos geográficos: El curso de las investigaciones telefónicas y antenas de celdas celulares registró una coincidencia exacta de movimientos en Bahía de Banderas (Nayarit), Puerto Vallarta (Jalisco) y la Costa Oaxaqueña. El sistema detectó, por ejemplo, 12 registros de actividad de estas líneas en el aeropuerto de Puerto Vallarta y 10 más en los fraccionamientos Altavela II y El Tondoroque, en Nayarit.
– El eslabón criminal: Este rastreo arrojó una coincidencia fundamental con los antecedentes penales de J. H. G. C. (alias «El Che»), un viejo conocido de las autoridades que ya había sido detenido y procesado penalmente en marzo de 2014 en Tepic, Nayarit, precisamente por pertenecer a una dupla dedicada a robar cajeros automáticos mediante cohecho y resistencia de particulares desde julio de 2013.
Puerto Vallarta: El centro operativo y de mando
La desarticulación de la banda criminal no solo confirmó el fin de sus operaciones, sino que dejó en evidencia que el peso estratégico de la organización residía directamente en Puerto Vallarta. De los siete detenidos, la ficha oficial identifica plenamente a cuatro con este municipio: D. A. M. G., H. S. B., R. R. P. (alias «Iván») y B. A. M. G.
Este último, B. A. M. G., fue ubicado por la Fiscalía de Oaxaca como el auténtico estratega y líder de la organización en el terreno, debido a que portaba el teléfono celular con la línea principal desde donde se dictaban las órdenes, se gestionaban las rentas de los coches y se coordinaban los despliegues de la célula. Al momento de ser capturados el 21 de octubre, las revisiones forenses a sus teléfonos móviles confirmaron que la banda ya se encontraba haciendo labores de reconocimiento en campo, pues tenían fotografías recientes de cajeros automáticos listos para ser atacados en la región de los Valles Centrales de Oaxaca.
Con la detención de estos siete jaliscienses, las autoridades desactivaron una de las redes independientes de robo comercial mejor organizadas del pacífico mexicano, cuyo modelo de expansión criminal dependía directamente de la experiencia técnica nacida en las calles de Puerto Vallarta.
Fuente: Fiscalía General de Oaxaca | © Con información de Lorena Moguel – Redacción NoticiasPV









