Ciudadanos en situación vulnerable recurren al comercio informal en la zona céntrica, generando tensiones entre la subsistencia familiar y la regulación del espacio público.
La presencia de vendedores informales que ofrecen diversos productos y artículos sin los permisos correspondientes ha registrado un incremento notable en el primer cuadro de Puerto Vallarta.
Ante la falta de oportunidades laborales formales y el encarecimiento del costo de vida, numerosos ciudadanos en situación de vulnerabilidad económica han optado por instalarse de manera improvisada en las banquetas y andadores de la zona céntrica como una alternativa inmediata para obtener el sustento diario de sus familias.
Esta actividad, impulsada por la urgente necesidad financiera de las personas involucradas, se desarrolla al margen de la normatividad municipal sobre el uso del espacio público.
Los vendedores comerciales fijos y las autoridades locales señalan que la ocupación no regulada del primer cuadro interfiere con el tránsito peatonal y genera una competencia desigual frente a los comercios establecidos que cumplen con el pago de licencias e impuestos, lo que complica el ordenamiento urbano en el corazón turístico de la ciudad.
El fenómeno plantea un complejo desafío socioeconómico que requiere un equilibrio entre el cumplimiento de la ley y la atención a las necesidades básicas de la población afectada.
Ante esta coyuntura, diversos sectores de la comunidad coinciden en la importancia de implementar estrategias integrales que reubiquen o regularicen a estos comerciantes en áreas adecuadas, además de ofrecerles alternativas de capacitación y proyectos productivos que les permitan generar ingresos de manera ordenada y sostenible.









