Especialistas en nutrición explican cómo responde el metabolismo nocturno y recomiendan combinar porciones enteras con grasas saludables o proteínas.
La creencia popular de que consumir fruta durante la noche provoca incrementos descontrolados de azúcar en el torrente sanguíneo carece de fundamento científico para la población general. De acuerdo con estudios clínicos validados por la Asociación Americana de Diabetes, una porción moderada de fruta entera genera únicamente una elevación metabólica ligera y transitoria en personas sanas, debido a que el organismo segrega insulina de forma natural para procesar los carbohidratos simples y dirigirlos hacia las células como fuente de energía.
Expertos en educación sobre diabetes precisan que el escenario varía en pacientes que padecen resistencia a la insulina o diabetes tipo 2. Durante las horas de descanso, reguladas por el ritmo circadiano, el hígado libera glucosa de manera controlada para evitar bajas críticas de energía; sin embargo, hacia la madrugada, el incremento natural de hormonas como el cortisol puede generar ligeros picos conocidos como el «fenómeno del alba». Por ello, la estructura de la última colación del día resulta fundamental para mantener la estabilidad del organismo.
Para minimizar cualquier impacto glucémico, las pautas de salud sugieren evitar por completo los jugos —que carecen de fibra y se absorben con demasiada rapidez— y priorizar frutos enteros y con alto contenido de fibra, tales como manzanas, peras, kiwis y frambuesas. Asimismo, se aconseja acompañar estos alimentos con proteínas o grasas benéficas (por ejemplo, yogur griego o frutos secos) y realizar una caminata ligera de 10 minutos posterior a su ingesta, permitiendo que los músculos utilicen el azúcar de forma inmediata.
Fuente: Asociación Americana de Diabetes / NIH | ©️ Redacción NoticiasPV









