Crónica de un adiós: El silencio que sepultó la ilusión mundialista en el Estadio Azteca

6 julio, 2026

Una tarde que comenzó con bailes y el estruendo de más de 80 mil almas bajo la tormenta, terminó en un frío mutismo tras los golpes certeros de la escuadra británica.

La caída del combinado nacional no solo se midió en el tablero, sino en la metamorfosis del ánimo colectivo. Desde las 14:30 horas, el sur de la capital experimentó una severa tormenta eléctrica con granizo que obligó a activar los protocolos de la FIFA, retrasando el encuentro por una hora. Lejos de mermar el entusiasmo, la espera encendió al Coloso de Santa Úrsula; los pasillos y las tribunas se convirtieron en una olla de presión donde 80 mil 824 aficionados hicieron vibrar la estructura de concreto al ritmo de «El Sonidito» y las estrofas del cancionero popular de Juan Gabriel y El Tri. La medición de decibeles en las pantallas del estadio evidenciaba el dominio local, alcanzando picos de 49 dB frente a los 30 dB de la parcialidad europea.

El silbatazo inicial desató la ebullición. Los primeros minutos se jugaron con el ensordecedor apoyo de la grada, factor que pareció presionar a los visitantes cuando Declan Rice recibió una tarjeta amarilla temprana. La afición ahogó el grito de gol tras un potente remate de cabeza de Raúl Jiménez que fue atajado por Jordan Pickford. Sin embargo, la tensión se transformó en un balde de agua fría en un abrir y cerrar de ojos; entre los minutos 35 y 37, Jude Bellingham firmó un doblete fulminante —el primero con su selección— que enmudeció las tribunas y guardó las banderas tricolores. Aunque Julián Quiñones revivió la esperanza antes del descanso al marcar el 2-1 tras aprovechar un rebote, el nerviosismo ya se había instalado en el ambiente.

La parte complementaria trajo consigo una cuota extra de drama técnico y arbitral. Al minuto 54, el réferi central recurrió a la revisión del VAR para decretar la expulsión directa del defensor inglés Jarell Quansah por una fuerte entrada sobre Jesús Gallardo. Con la superioridad numérica, la grada exigió el empate, pero el panorama se ensombreció nuevamente al 60′ cuando el guardameta Raúl Rangel cometió una falta dentro del área sobre Anthony Gordon.

El delantero Harry Kane ejecutó la pena máxima con frialdad para colocar el 3-1, desatando el festejo de los sectores británicos con el cántico «Please don’t take me home».

El último acto de fe ocurrió al minuto 69, cuando una nueva falta en el área contraria sobre Brian Rodríguez le otorgó a México un tiro penal. Raúl Jiménez cobró con efectividad para acercar al Tri 3-2, encendiendo por última vez los coros de «Sí se puede». Pese a los 11 minutos de compensación añadidos por el cuerpo arbitral, el desgaste físico y la sólida postura defensiva de Inglaterra impidieron la hazaña.

El silbatazo final decretó la tercera derrota oficial de México en su historia dentro del Azteca, cerrando de forma definitiva la participación de la capital como sede anfitriona del torneo y trasladando el desenlace de la Copa del Mundo hacia los estadios de la Unión Americana.

Fuente: Registros en el Estadio Azteca y Redes Sociales | © Redacción NoticiasPV

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