El Gobierno de Estados Unidos sancionó al establecimiento en Nuevo Laredo tras descubrir que operaba como almacén de fentanilo, centro de lavado de dinero y sitio de exterminio para enemigos del grupo criminal.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), desmanteló una red de financiamiento clave para el Cártel del Noreste (CDN) en Tamaulipas. El eje central de esta operación es el Casino Centenario, ubicado en Nuevo Laredo, el cual fue identificado no solo como un próspero centro de apuestas, sino como una estructura multifuncional al servicio del crimen organizado. Según las investigaciones estadounidenses, el inmueble servía para lavar activos, contrabandear efectivo hacia Texas y, de forma alarmante, como almacén de cargamentos de cocaína y fentanilo antes de ser cruzados a la frontera.
Los informes de la OFAC revelan un lado aún más oscuro: el interior del Casino Centenario era utilizado para realizar actos de intimidación y tortura contra rivales de la organización. Junto a este establecimiento, también fue sancionado el Casino Diamante en Tampico y la empresa operadora Comercializadora y Arrendadora de México (CAMSA). Estas acciones se ejecutan bajo órdenes que bloquean cualquier activo de estas empresas en suelo estadounidense, cortando el flujo financiero de uno de los grupos más violentos del país.
Dentro de este golpe estratégico, el gobierno de Scott Bessent también sancionó al abogado Juan Pablo Penilla Rodríguez. Se le acusa de ser el enlace directo entre Miguel Ángel Treviño Morales, el «Z-40», y la cúpula actual del cártel, permitiendo que el líder criminal mantuviera el control de las operaciones desde su celda. Con estas designaciones, Washington busca asfixiar la infraestructura logística y legal que permite al Cártel del Noreste dominar el cruce fronterizo más activo de la región.
Fuente: Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) | © Redacción NoticiasPV


