Mientras el capo espera su sentencia para abril de 2026 en Nueva York, las investigaciones del Departamento del Tesoro revelan la red de empresas y lavado de dinero que involucra a sus descendientes.
Tras la declaración de culpabilidad de Ismael «El Mayo» Zambada García en agosto de 2025, la atención de las autoridades de Estados Unidos se ha volcado nuevamente hacia su círculo familiar más cercano. Sus hijas, descritas por el propio capo en 2010 como «hijas del monte», han estado bajo vigilancia constante debido a su presunta participación en la estructura financiera y de lavado de dinero del Cártel de Sinaloa.
Zambada, quien cofundó la organización junto a «El Chapo» Guzmán, enfrenta una audiencia de sentencia reprogramada para el próximo 13 de abril de 2026 en Brooklyn, Nueva York. Sin embargo, el rastro de sus operaciones continúa activo a través de su descendencia.
El clan Zambada Niebla
Producto de su primer matrimonio con Rosario Niebla Cardoza, nacieron cuatro mujeres que han figurado en las «listas negras» de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC):
María Teresa Zambada: Señalada en documentos del Departamento del Tesoro por su participación en empresas fachada utilizadas para blanquear activos del cártel.
Midiam Patricia y Mónica del Rosario: Ambas enfrentaron sanciones financieras en 2019. Aunque posteriormente fueron eliminadas de algunas listas restrictivas, su historial empresarial sigue bajo escrutinio.
Modesta Zambada: La menor de las cuatro, quien mantiene un perfil bajo, pero ha sido mencionada en diversos reportes de inteligencia por actividades empresariales vinculadas a la organización.
El relevo generacional
Mientras las hijas han sido vinculadas principalmente al área administrativa y financiera, el control operativo del cártel parece recaer en Ismael Zambada Sicairos, alias «El Mayito Flaco». Tras la caída de su padre, el «Mayito Flaco» lidera la facción conocida como «La Mayiza», consolidándose como el principal heredero del poder criminal y uno de los fugitivos más buscados por la DEA.
La dinastía Zambada refleja la complejidad de una organización que, tras más de tres décadas de operación, ha logrado integrar a núcleos familiares completos en su engranaje delictivo, utilizando tanto la violencia en el monte como empresas legales en la ciudad.
Fuente: Con información de Agencias | © Redacción NoticiasPV


