Arterias tapadas: El peligro invisible que podrías estar alimentando sin saberlo

22 enero, 2026

El endurecimiento de los vasos sanguíneos no avisa hasta que es demasiado tarde; te explicamos cómo mantener tus «conductos de vida» libres de grasa y colesterol.

Las arterias son las encargadas de una misión crítica: llevar sangre oxigenada desde el corazón hasta el último rincón de tu cuerpo. Sin embargo, a diferencia de lo que muchos creen, no son simples tubos rígidos; son tejidos vivos, elásticos y extremadamente sensibles a lo que comes, respiras y cuánto te mueves.

Cuando estos vasos funcionan correctamente, la sangre fluye sin fricción. Pero cuando los malos hábitos dominan, se inicia un proceso silencioso y peligroso llamado aterosclerosis, que es básicamente el depósito de «sarro» biológico (grasa y calcio) en las paredes arteriales.

¿Por qué se vuelven rígidas y se obstruyen?

El cuerpo está diseñado para resistir la presión, pero tiene un límite. Factores como el tabaquismo, la diabetes y el colesterol elevado actúan como una lija que daña la capa interna de la arteria (llamada íntima). Una vez dañada, la grasa se pega con facilidad, reduciendo el espacio por donde pasa la sangre.

Este estrechamiento es el responsable de las principales causas de muerte en el mundo:

Infartos al miocardio: Cuando el bloqueo ocurre en las arterias del corazón.

Ictus o derrames: Cuando la obstrucción impide que la sangre llegue al cerebro.

Mala circulación: Dolor en piernas y extremidades por falta de riego sanguíneo.

Tres llaves para «desbloquear» tu salud

Aunque no podemos cambiar nuestra genética, sí podemos modificar el destino de nuestras arterias con tres acciones contundentes:

Limpieza a través de la dieta: No se trata de comer menos, sino mejor. Sustituir las grasas saturadas por grasas insaturadas (como las del aguacate, nueces y pescado) ayuda a «barrer» el exceso de colesterol malo.

Flexibilidad mediante el ejercicio: El movimiento físico obliga a las arterias a dilatarse y contraerse, lo que las mantiene jóvenes y elásticas. 150 minutos a la semana son suficientes para marcar la diferencia.

Monitoreo preventivo: La presión alta y el colesterol alto no duelen. La única forma de saber si tus arterias están en peligro es mediante chequeos médicos periódicos de glucosa y presión arterial.

Cuidar tus arterias es, literalmente, asegurar que el oxígeno siga llegando a tu vida.

Fuente: Especialistas en Salud Cardiovascular | © Redacción NoticiasPV

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