Trump: aun sin la recomendación del procurador, habría despedido a Comey

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Washington.

El presidente Donald Trump dijo este jueves que habría despedido al director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) James Comey aun sin la recomendación de dos altos funcionarios del Departamento de Justicia designados por él, lo que contradice las explicaciones anteriores de la Casa Blanca. En una entrevista para la cadena NBC, Trump insistió en que Comey le aseguró en tres ocasiones que él, personalmente, no estaba bajo investigación de la Oficina Federal.

Andrew McCabe, director interino de la FBI, contradijo los motivos que citó la Casa Blanca para el cese de Comey, en el sentido de que había perdido la confianza de sus colegas y del público en general.

La Casa Blanca y el vicepresidente Mike Pence señalaron que el presidente ordenó el despido por recomendación del secretario de Justicia, Jeff Sessiones, y de su segundo, Rod Rosenstein. Al recordar a Trump esta versión, éste respondió que tenía pensado cesarlo desde hace meses y acusó a Comey de ser un exhibicionista y de tener a la FBI en un estado desastroso.

Independientemente de la recomendación, yo iba a despedir a Comey, aseguró el mandatario.

McCabe, quien quedó temporalmente en el puesto de Comey, rechazó ante el Comité de Inteligencia del Senado todas las explicaciones dadas por Trump y la Casa Blanca sobre el despido. Puedo decirles que el director Comey goza de amplio apoyo dentro de la FBI, afirmó.

También desmintió lo dicho por Trump acerca de que Comey la aseguró en tres ocasiones que él no estaba bajo investigación pues, aseguró, la FBI nunca revela a una persona si está siendo investigada.

El diario británico The Independent recordó que pese a las actuales críticas de Trump a Comey, durante la campaña presidencial, cuando el funcionario insistió en investigar los correos oficiales que la candidata demócrata Hillary Clinton tenía en su cuenta personal, el entonces aspirante a la presidencia admiró las agallas del destituido jefe de la agencia.

Con el despido de Comey, la suerte de la investigación del FBI de la intromisión rusa en las elecciones y sus posibles vínculos con la campaña de Trump queda en la incertidumbre. La investigación acosa a Trump desde el primer día de su presidencia, aunque ha negado cualquier vínculo con Rusia o tener conocimiento de alguna coordinación de su equipo de campaña con Moscú.

McCabe calificó la investigación de altamente significativa –al contrario de como la presenta la Casa Blanca–, y aseguró ante el Comité de Inteligencia que la destitución de Comey no afectará. Prometió que no tolerará interferencia alguna de la presidencia ni informará a ésta sobre los avances de la indagatoria.

Nadie puede impedir a los agentes de la FBI hacer lo correcto, afirmó. Reconoció que hasta el momento no ha habido interferencia.

Días antes de su despido, Comey solicitó más recursos para su investigación sobre los nexos del equipo de campaña de Trump con los rusos, de acuerdo con fuentes oficiales, lo cual generó sospecha de que Trump esté tratando de socavar una investigación que amenaza su presidencia. McCabe dijo que no estaba enterado de tal pedido y que la investigación sobre Rusia tiene los recursos necesarios.

No está claro si el pedido de Comey, que según trascendidos fue formulado por medio de Rosenstein, llegó hasta Trump. Pero ante la revelación, tanto republicanos como demócratas intensificaron la presión sobre la Casa Blanca para que explique los motivos del despido de Comey.

Hay sólo un precedente en la historia en que un presidente cesó a un oficial que encabezaba una investigación contra la Casa Blanca: Richard Nixon ordenó el cese de Archibald Cox, el fiscal especial que estaba a cargo del caso conocido como Watergate, en octubre de 1973, orden que el procurador general y el subprocurador general de ese tiempo rehusaron acatar y renunciaron, marcando la etapa final de esa presidencia, destacó La Jornada esta semana.

En este contexto, un funcionario de alto nivel señaló que el ex congresista republicano Mike Rogers es considerado para remplazar a Comey.

En otro orden, Trump firmó este jueves un decreto para crear una comisión que examinará un presunto fraude electoral y aparentes medidas destinadas a impedir que la gente acuda a votar, lo que hizo que perdiera la votación popular, que ganó Clinton, quien obtuvo 2 millones de sufragios populares.

Trump ha alegado, sin presentar evidencia, que entre 3 y 5 millones de personas votaron ilegalmente en las presidenciales. Desde que comenzó su gobierno prometió que investigaría el presunto fraude electoral, lo cual ha sido aplazado durante meses.

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