Tienen su propio tianguis de droga; ofrecen estupefacientes a gritos

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CIUDAD DE MÉXICO.

Comprar y vender en las calles de la Ciudad de México algún tipo de droga: mariguana, cocaína, crack o solvente —mejor conocido como mona— son actos ilegales con pena de cárcel. Pero dentro del Reclusorio Preventivo Norte de la capital mexicana se comercian estupefacientes como en un tianguis, en el que la mercancía se ofrece a gritos, con carteles y en la nariz del director de ese penal, Rafael Oñate Farfán.

Ayer Ciro Gómez Leyva presentó en Imagen Televisión la segunda parte del material grabado por un interno del Reclusorio Norte, que dejó en evidencia las extorsiones telefónicas y los secuestros virtuales que realizan los internos, y ahora puso al descubierto el mercadeo de drogas, con la complicidad de los custodios, como se aprecia en las imágenes transmitidas, en las que los custodios cobran dinero a los presos por dejarlos vender drogas.

La pieza periodística presentada, a partir de las 30 horas de grabación que obtuvo Grupo Imagen, muestra mesas donde se expende la droga; letreros en cartulinas fosforescentes donde los presos anuncian el precio de la mariguana y los gritos con los que internos intentan atraer a sus potenciales clientes.

según la calidad

De acuerdo con internos del Reclusorio Norte consultados por Imagen Noticias, el precio de venta de la mariguana puede ser entre los 5 y los 60 pesos el gramo, dependiendo de la calidad.

En un buen día, una mesa vende 500 y 700 gramos. Según los internos, el activo se vende en monitas de 5 pesos o en mamilas de 50 mililitros que cuestan aproximadamente 100 pesos. También se vende cocaína y crack, conocida como piedra.

Gómez Leyva abrió el reportaje de ayer recordando que el martes pasado había presentado el primer capítulo de la serie Las graduaciones del infierno, en el que se centró la información en la extorsión telefónica desde el Reclusorio Norte, no sólo con el aval sino con la promoción de los custodios.

A partir de la difusión de esa informaciónn uno de los custodios que aparecieron en la pieza, Luis Valdés Crispín, ya está detenido, más de uno de esos extorsionadores evidenciados ya fue sacado de los dormitorios donde extorsionaban.

Con esta nueva entrega se sabe que la coca y la piedra se venden en pequeñas cantidades o puntitos, de 5, 10 y 15 pesos. El gramo de estos enervantes fluctúa entre los 300 y 400 pesos.

El kilómetro

La cámara escondida del interno grabador hizo un recorrido por el sitio conocido como El Kilómetro, donde se vende toda clase de productos, como pan, tortillas, rancho (comida), café y drogas.

Las imágenes muestran varias mesas donde venden drogas. La música guapachosa suena a todo volumen; se ve un altar a la Santa Muerte y motivos patrios que evidencian que las imágenes se obtuvieron en septiembre de 2016.

“Cálmate, Barba”, se escucha decir a un interno en silla de ruedas, quien después se pone a chambear: “Mota, mota”, grita. Se ven más mesas con drogas, mientras se multiplican los gritos de los reos que no dejan de vender, “mota… mota, sí hay mota pacheca, sí hay mota, mota, mota. ¿Cuánta mota?”.

De a cómo

El interno grabador, que sin duda se jugó el pellejo al hacer estas grabaciones que por primera vez en la historia son presentadas por un medio de comunicación, pregunta a un narcotraficante:

—¿A cómo está la motita?

—A 4, 5, 6, 7 y 10, es de la moradita —le dice el vendedor mientras le muestra el enervante.

“Lleve la mota bien pachecota, mota, mota”, grita un reo, mientras otro alardea: “¿Cuánta mota? Sí hay mota, sí hay mota”, y se aprecian mesas con mariguana y a un recluso desempaquetando un huevo de la yerba, mientras los deja sobre la mesa.

En su afán reporteril, el interno grabador le pregunta a otro vendedor de droga: “¿Todavía no puedes despachar de ésa, carnal? A lo que el vendedor mueve la cabeza en señal de afirmación.

“Sí… ya. ¿Cuánto vale el gramo de esa, carnal? ¿De a cinco el gramito? ¿Sí está pacheca? ¿Sí? A ver, dame un gramito”, y entonces le despacha la droga, que pone en un pedacito de papel higiénico.Para dejar constancia de que también se vende solventes, el interno grabador pide una mona de 5 pesos y pregunta “¿De a cómo va a estar la mamila hoy 15 (de septiembre)? Y el vendedor del activo reponde que “por el momento va a estar de 180”.

En las imágenes obtenidas y transmitidas ayer, grabadas en el dormitorio 5 del Reclusorio Norte, se ve a un interno hurgando el guato de mota que está en un recipiente, mientras un custodio está sentado entra la mota y la piedra.

En las imágenes presentadas ayer pudo verse a cuatro custodios cobrando cuota en las llamadas mesas de vicio y llevando en un cuaderno el control de los pagos de los narcotraficantes que operan dentro del Reclusorio Preventivo Norte de la Ciudad de México.

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