Niño muere asesinado por un pitbull mientras su mamá bebía y se drogaba con sus amigos

Totterdell llevó al perro, llamado Winston, a la caravana, se fueron a un bar y regresaron sobre medianoche.
heraldodemexico.com.mx

Frankie Macritchie, de nueve años, sufrió heridas mortales en la cabeza después de ser atacado por un pitbull de casi 45 kilos en abril de 2019. El joven, de Plymouth, en Reino Unido, estaba pasando unos días de vacaciones en un auto caravana con su madre, Tawney Willis, y su amiga Sadie Totterdell.

Totterdell había alquilado el camper desde el 7 de abril para recorrer el país y Frankie y Willis se unieron el 11 de abril, según declararon en el Tribunal Forense de Cornwall. Al día siguiente Totterdell llevó al perro, llamado Winston, a la caravana, se fueron a un bar y regresaron sobre medianoche.

Entonces, otros amigos de una caravana vecina llegaron para seguir bebiendo, y dejaron al niño solo con el perro dentro de la caravana. La pareja se emborrachó y Willis también admitió haber consumido cocaína, según declaró ante el juez.

Su madre, Tawnee Wills, y la dueña del perro, Sadie Totterdell, fueron encarceladas por su muerte en junio de 2020.

La amiga Cheryl Crocker ha asegurado que Willis entró en la caravana un par de veces para ver cómo estaba su hijo, hasta que empezó a escuchar gritos, y entró corriendo. Dentro, se encontró al perro y a su hijo en el suelo y recubierto de sangre.

La pareja se emborrachó y Willis admitió también haber consumido cocaína, según declaró ante el juez.

Los servicios de emergencia fueron alertados poco antes de las 5 am del 13 de abril. Al llegar intentaron reanimar al menor, pero no pudieron hacer nada y fue declarado muerto a las 5:35 a.m.

La Dra. Deborah Cook, patóloga forense registrada en el Ministerio del Interior, dijo que Frankie había muerto por la pérdida de sangre causada por múltiples mordeduras de perro. «La concentración de las lesiones en la cabeza y el cuello está en consonancia con el comportamiento reconocido de los perros en el ataque».

Frankie parecía haber sufrido heridas por mordeduras defensivas, por lo que pudo haber intentado luchar contra el el animal.»Las lesiones son tan devastadoras y tan extensas que cualquiera, un niño o un adulto, habría muerto por la pérdida de sangre», explica la forense.

Su amiga Cheryl Crocker dijo que se dio cuenta del incidente cuando escuchó gritos.

«Tawney llegó corriendo y gritando. Tawney siguió gritando y gritando y necesitaba encontrar a la niñera de Frankie», dijo.

Su compañero Jordan Pearce dijo que después del ataque, Totterdell huyó del parque de caravanas y se llevó a Winston con ella.

«Recuerdo que Sadie vino hacia nuestra caravana y dijo: ‘¿Qué hago? Voy a tomarlo y matarlo'», dijo.

«Ella trató de llevar al perro a nuestra caravana y recuerdo que lo eché a patadas y le dije que el perro no iba a entrar aquí, y ahí fue cuando simplemente desapareció y nadie sabía a dónde había ido».

Frankie había nacido con una enfermedad cardíaca congénita y se le recetó warfarina para diluir su sangre, pero esto no fue un factor en su muerte.

En el juicio, que está en desarrollo, también se informó que el perro ya había atacado a otro niño, tiempo antes.

Willis, quien admitió negligencia infantil, fue sentenciado a dos años de prisión.

El juicio aún continúa contra la madre y la amiga. Mientras que el perro fue sacrificado por la policía.

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