Justicia para Javier Valdez, claman en Culiacán, Sinaloa

jornada.com.mx

Culiacán, Sin., Ciudadanos, informadores e integrantes de organizaciones defensoras de derechos humanos marcharon en demanda del esclarecimiento total del homicidio del periodista Javier Valdez Cárdenas, incluyendo la identificación y enjuiciamiento del autor intelectual de su asesinato.

Poco después de las cinco de la tarde, se realizó la movilización hacia la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa, donde se exigió justicia y se pidió a la sociedad que no se quede callada ante los ataques contra integrantes de la prensa. La protesta estuvo cargada de simbolismo, pues las autoridfades locales no tienen el caso en su manos. El expediente es responsabilidad de la Fiscalía General de la República.

Durante el mitin se dio a conocer una carta dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador en la que se le pide fortalecer el mecanismo de protección para personas defensoras de derechos humanos y periodistas y que dé a conocer cuál será la política de su gobierno para acabar con la impunidad y evitar los ataques a los comunicadores.

Ayer fue el tercer día de las jornadas conmemorativas del segundo aniversario del asesinato del corresponsal de La Jornada, y justo al mediodía los asistentes a la presentación del libro Narcoperiodismo, que tuvo lugar en la Torre Académica de la Universidad Autónoma de Sinaloa, recordaron a Javier Valdez, ultimado el 15 de mayo de 2017 por tres integrantes del cártel de Sinaloa.

En el presídium, Griselda Triana, esposa del corresponsal de La Jornada y cofundador del semanario Ríodoce, señaló que ahora ya no le apena llorar en público, y agradeció a la directora general de La Jornada, Carmen Lira, y al coordinador general, Josetxo Zaldúa, así como a cada una de las personas que conforman el diario, “porque han estado muy muy cerca de nosotros, de mi familia, en estos dos años. Agradezco que nos acompañen todos los días. La Jornada fue donde Javier trabajó más de 18 años, incluso antes de que se fundaraRíodoce”.

Griselda Triana leyó parte de uno de los escritos de Valdez en el que destacó: Vale la pena en tiempos tan sombríos y convulsionados levantar la palabra escrita y hablada que a muchos nos quieren arrebatar para imponernos el silencio. Para mí, dejar de escribir es morir, dejar de caminar, de sentir, de experimentar la vida. El silencio es una forma de complicidad y de muerte. Y yo ni soy cómplice ni estoy muerto.

Luego pidió a los presentes que hicieran lo que quisieran para recordar que al mediodía Javier Valdez fue asesinado. Jan Jarab, representante en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, abrió los ojos asombrado con lo que sucedió: los asistentes aplaudieron y corearon el nombre del periodista abatido hace dos años.

Los aplausos se extendieron por varios minutos acompañados con la exigencía de justicia. En el auditorio se coreó una y otra vez Javier Valdez ¡vive!

Durante este acto se leyeron fragmentos del libro Narcoperiodismo, el último texto escrito por Javier Valdez, pero del que nunca pudo encabezar una presentación formal en esta su tierra.

El periodista José Reveles dijo que esta es obra tras la cual “lo sorprendió la irrupción abrupta de la muerte como a uno de sus personajes. (El asesinato de Valdez) es secuela de una entrevista y una crónica que estaban envenenadas por la disputa en medio de la sucesión en el cártel de Sinaloa tras la captura de Joaquín El Chapo Guzmán.

“A la manera de Javier, pienso que en el caso de su absurdo, vil, cobarde y todavía impune asesinato hay ocultamientos y desvíos, hay líneas de investigación sin explorar, hay dilación en los procesos pese a la detención de dos ejecutores físicos; hay ausencia de autoría intelectual todavía, que se exhibió más como escándalo en tribunales de Estados Unidos durante el juicio a El Chapo Guzmán que en las instancias de investigación en México.

Narcoimpunidad, podríamos aplicar aquí; otro neologismo, narcoasesinato, es uno más que escupe esa impunidad por todos los costados, que Javier Valdez denunció y combatió toda la vida, a la que nunca dejó de mencionar como la madre de todas las agresiones a la libertad de expresión”, indicó Reveles.

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