Irán no negociará a ningún nivel con EU, advierte el ayatola Jamenei

Creer que las víctimas de más de 4 años de ataques en Yemen no responderían a Arabia Saudita es negar la realidad: canciller Zarif

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Teherán. El ayatola Alí Jamenei, guía supremo de Irán, descartó ayer cualquier posibilidad de negociación con Washington, al tiempo que el canciller Mohamad Javad Zarif señaló que Estados Unidos niega la realidad cuando acusa a Irán de ser responsable de los ataques reivindicados por los rebeldes yemenitas hutíes contra instalaciones petroleras sauditas el pasado sábado.

La política de máxima presión contra la nación iraní es inútil y todos los altos mandos de la República Islámica de Irán están seguros de que no habrá negociaciones con Estados Unidos a ningún nivel, expresó Jamenei citado en su página de Internet oficial.

Los ataques contra infraestructuras petroleras en Arabia Saudita, que redujeron a la mitad la producción del primer exportador mundial, fueron lanzados contra la principal refinería de Abqaiq, y el yacimiento de Khurais de la compañía petrolera estatal Saudi Aramco.

Los rebeldes hutíes de Yemen, apoyados por Irán y que se enfrentan desde hace cinco años a una coalición militar liderada por el gobierno saudita, reivindicaron los ataques, que provocaron una reducción cercana a 6 por ciento del suministro mundial de crudo.

Tras los ataques, la Casa Blanca dio a conocer que el presidente Donald Trump podría reunirse con su homólogo iraní, Hassan Rouhani, en Nueva York la próxima semana, durante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Sin embargo, sobre este posible encuentro, Trump declaró ayer: Nunca descarto nada, pero prefiero no conocerlo.

El ayatola advirtió que cualquier negociación con Irán llevaría a Estados Unidos a imponer sus demandas a Irán y significaría el éxito de su política de máxima presión. Rouhani también descartó una posibilidad de encuentro.

El líder supremo iraní manifestó que si Estados Unidos se arrepiente y vuelve al acuerdo nuclear de 2015, podrá hablar con Irán y las otras naciones firmantes. De lo contrario no puede haber negociaciones a ningún nivel, ni en Nueva York ni en otro lugar.

Teherán y Washington están enfrentados desde mayo del año pasado, cuando Estados Unidos se retiró del acuerdo sobre el programa nuclear iraní y volvió a aplicar duras sanciones económicas a la república islámica.

En tanto, el canciller Zarif tuiteó que Estados Unidos niega la realidad si piensa que las víctimas de los peores crímenes de guerra durante cuatro años y medio no responderían, al aludir a los ataques contra Yemen lanzados por la coalición liderada por Arabia Saudita.

Quizá les avergüence que cientos de miles de millones de dólares (en referencia a la ventas de armas de Washington a Riad) no hayan interceptado los disparos yemenitas. Pero acusar a Irán no va a cambiar nada, aseguró el ministro.

“Estados Unidos no se enoja si sus aliados bombardean sin piedad a bebés en Yemen durante más de cuatro años –con sus armas y su asistencia militar–, pero sí cuando las víctimas reaccionan de la única manera que les es posible, contra refinerías de los agresores”, añadió Zarif.

Arabia Saudita lidera desde marzo de 2015 una coalición contra los hutíes chiítas que luchan con el gobierno presidido por Abdo Rabu Mansur Hadi, en Yemen.

El gobierno saudita subrayó que el reino es capaz de responder a ataques contra instalaciones estratégicas sea cual sea su origen, mientras el secretario estadunidense de Estado, Mike Pompeo, viajó a Riad para evaluar la respuesta a los atentados.

El Washington Post publicó que funcionarios estadunidenses compartieron información de inteligencia con Arabia Saudita y su conclusión es que Irán lanzó más de 20 drones y al menos una decena de misiles contra las instalaciones petroleras sauditas. No obstante, funcionarios de Riad estimaron que Washington no tiene evidencias suficientes para probar que los ataques salieron de Irán.

Angela Merkel, canciller federal alemana, dijo no ver ninguna razón para levantar el embargo de armas a Arabia Saudita impuesto luego del asesinato del periodista Jamal Kashoggi, en 2018.

El director del servicio de inteligencia ruso, Serguéi Narishkin, estimó que existe la posibilidad de una confrontación armada tras los atentados, pero confía en una solución pacífica.

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