Inauguran museo en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe

El obispo Luis Artemio Flores Calzada, fue el encargado de cortar el listón

El obispo de la diócesis de Tepic, Don Luis Artemio Flores Calzada, inauguró formalmente el Museo ubicado a un costado de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.

En esta ocasión con la exposición temporal de pintores de Puerto Vallarta, bajo el tema “Cien Años de la Parroquia de Guadalupe en el pincel de los Vallartenses”.

La propuesta que se tiene para un nombre especial que lleve el museo es el de “Museo de las Peñas Guadalupe”, aunque no está nada definido todavía.

La inauguración tuvo lugar este miércoles, luego de que se ofició una misa a partir de las 12 horas.

Cabe destacar que personal de la parroquia hizo llegar a los medios de comunicación una breve reseña de la erección de la Parroquia de las Peñas, para poner en contexto los Cien Años de es ícono del mundo católico en Puerto Vallarta.

El entonces pueblo de Las Peñas como lo narra Doña Margarita Mantecón de Garza en su libro (“18511951 Primer Centenario de Puerto Vallarta, Jal.”), al referirse a la llegada de la familia de Don Guadalupe Sánchez Torres a este lugar, nos dice que: “Su madre, doña Margarita Torres de Sánchez, ufana mostraba un cromo de Nuestra Señora María de Guadalupe, gritando y repitiendo ¡Miren, Ella nos concedió un viaje feliz!…”.

 Estos son los hechos que se consideran como el inicio de la comunidad católica asentada en la entonces ranchería de Las Peñas del municipio de Talpa de Allende, la cual a partir del 12 de diciembre de 1851 se denominó como Las Peñas de Santa María de Guadalupe, y en donde posteriormente se erigió la parroquia de Las Peñas, cuando el territorio del poblado pertenecía ya al recién creado Municipio de Puerto Vallarta y a la Diócesis de Tepic.

 Esos inicios fueron muy duros desde el punto de vista religioso, pues Las Peñas se encontraba aislado casi por completo, ya que las únicas comunicaciones existentes eran la vía marítima y los caminos de herradura por tierra, los cuales eran muy inseguros, por el acecho constante de los aborígenes; en consecuencia, los feligreses no contaban con el auxilio espiritual de un sacerdote.

 Rezaban lo que a cada quien le habían enseñado en su casa durante la niñez y por supuesto, el rezo del Rosario por las noches.

 …La población ya era como de mil quinientas almas, y Doña Isabel Padilla decidió hacer un viaje penosísimo a caballo, rumbo a San Sebastián, en busca de un sacerdote.

 Así es que, el día 18 de febrero de 1881, salió con dos señoras y 14 hombres custodiándolas.

Al mes regresaron con la promesa de que vendría el sacerdote.

Los terrenos en donde estaba asentada la población de Las Peñas pertenecían a la compañía Unión en Cuale, puesto que el 25 de febrero de 1858 en el gobierno de Don Benito Juárez García, se le expidió título de propiedad por 37,363-17-55 hectáreas.

 El 28 de diciembre de ese mismo año,  bajo el gobierno del General Don Ignacio Comonfort, se le expidió un nuevo título por 19,311-71-00, para consolidar a su favor las 56,674-88-55 hectáreas, superficie en la que se encuentra comprendida buena parte del territorio del municipio de Puerto Vallarta.

 Esa fue la razón por la que Don Guadalupe Sánchez Torres acudió en representación de la feligresía ante la Unión, con el propósito de conseguir un terreno en el centro del poblado para la construcción del templo.

 …Al fin lograron sus ansias los del Puerto de Las Peñas de Santa María de Guadalupe, pues el día 27 de marzo de 1883, a las nueve de la noche, llegó el sacerdote Don Sabino Viruete, a quien, con grandes demostraciones de júbilo, y quema de pólvora, lo instalaron en el jacalón.

Les prometió que al día siguiente comenzaría con los bautismos. Inmediatamente procedió a confesar.  Mientras tanto, algunos hombres levantaban el Altar con vigas y mesas y las mujeres lo adornaban con telas de seda.

Doña Ambrosia colocó en medio su Guadalupana, entre repujados color azul.

 Otras mujeres, en una esquina del jacalón improvisaron una recámara para que descansara el Padre.

Don Sabino Viruete dijo la 1ª Miza en las Peñas, el día 28 de marzo de 1883.

 Esta encomienda se inició el 15 de abril de 1883 al colocarse la primera piedra, precisamente por el sacerdote Don Sabino Viruete, en virtud de la autorización que previamente le había sido conferida al efecto, por el Arzobispo de Guadalajara, como consecuencia de las gestiones realizadas por el señor Cura de la Parroquia de Mascota Don J. Homobono Anaya, ante la insistencia de los vecinos de Las Peñas.

 Después de Don Sabino Viruete que fue el pionero, se sucedieron una serie de sacerdotes que fueron adscritos a este lugar antes de ser parroquia, por órdenes de los señores Obispos Diocesanos en turno (Don Ignacio Díaz y Macedo, del 16 de abril de 1893 al 14 de junio de 1905; Don Andrés Segura y Domínguez, del 11 de noviembre de 1906 al 13 de agosto de 1918; y Don Manuel Azpeitia y Palomar, del 23 de diciembre de 1919 al 23 de abril de 1927).

 Si ya se tenía al nuevo municipio como división políticaadministrativa del Estado, también era menester que se creara una parroquia, pues las condiciones estaban dadas.

 Al efecto, la realización de las primeras diligencias canónicas relativas a la erección de la Parroquia de Las Peñas, fueron dispuestas por el señor Obispo Diocesano Dr. y Lic. Don Manuel Azpeitia y Palomar y ordenadas por los Vicarios Gobernadores Francisco Centeno y Agustín Magaña, el 27 de enero de 1921.

 Después de haberse recibido tanto los informes como los dictámenes de Las Peñas y San Sebastián, expedidos por el señor Cura Don Francisco Ayala González y por el Vicario cooperador Don Martiniano Cordero respectivamente, el señor Obispo ordenó citar a los Consultores Diocesanos, para que emitieran su parecer sobre la erección de la nueva Parroquia de Las Peñas, diligencias que se desarrollaron en los términos siguientes:

 Agotado el procedimiento canónico, con fecha 28 de junio de 1921, el señor Obispo Diocesano decretó la erección de la nueva Parroquia de Las Peñas.

Con esa misma fecha, el señor Obispo ordenó la ejecución del decreto de creación canónica de la nueva parroquia, facultando como delegado episcopal para tal fin al presbítero Don Alejo Enríquez.  Previamente a la ejecución del decreto en mención, el 29 de septiembre de 1921, el señor Obispo Diocesano nombró como primer cura amovible encargado de la Parroquia de Las Peñas, al señor presbítero Don Francisco Ayala, “teniendo en consideración las cualidades de ciencia, prudencia y virtud que concurren en él”.

 Felizmente, el 12 de octubre de 1921, a la 7:00 de la noche, se reunieron en el Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, el clero y el pueblo de Puerto Vallarta con gran entusiasmo, y después de invocar al Espíritu Santo con el himno veni creator spiritus y la oración correspondiente, se dio lectura con la mayor solemnidad posible al decreto del 28 de junio, expedido por el Ilmo. y Rmo. Señor Obispo Dr. y Lic. Don Manuel Aspeitia Palomar, con lo cual quedó erigida formalmente en parroquia la Vicaria de Las Peñas, levantándose el acta correspondiente que signaron algunos de los entusiastas asistentes.

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