Fitch y Moody’s bajan calificación de deuda y perspectiva crediticia a México

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Con apenas unos minutos de diferencia, dos de las tres principales agencias internacionales emprendieron este miércoles acciones para, en un caso, degradar la calificación de la deuda soberana de México y, en el otro, advertir sobre una posible rebaja en los siguientes meses. Los movimientos fueron dados a conocer poco antes de que concluyera, en Washington, el encuentro de funcionarios mexicanos con estadunidenses para tratar la decisión del gobierno de aquel país de imponer aranceles a las exportaciones nacionales.

La firma financiera Fitch Ratings bajó la calificación de la deuda soberana de largo plazo de México, tanto en moneda extranjera como local, de BBB+ a BBB, dentro del llamado grado de inversión; y cambió la perspectiva de negativa a estable. En tanto, Moody’s modificó la perspectiva de la deuda soberana del país de estable a negativa, un movimiento que anticipa que su próxima calificación puede ser una rebaja en la nota.

Fitch Ratings aseguró que la baja en la calificación refleja un incremento en la incertidumbre por la combinación de las debilidad de las finanzas públicas y por el deterioro de Petróleos Mexicanos y el agravamiento en el panorama económico derivado de las tensiones comerciales y las políticas internas.

El crecimiento sigue siendo inferior al rendimiento y los riesgos a la baja se ven magnificados por las amenazas del presidente de Estados Unidos, destacó.

Adicionalmente, subrayó, la incertidumbre política interna y las constantes restricciones fiscales y el impacto del pasivo contingente representado por Pemex pesa cada vez más en el perfil de crédito soberano, refirió.

La calificación de la deuda está directamente relacionada con el costo al que el Estado mexicano financia sus pasivos. Entre mejor calificación, el costo es más bajo y viceversa. Fitch ya había bajado la calificación de Pemex en el primer mes de 2019 (de BBB+ a BBB-) lo que provocó que el 30 de enero el presidente Andrés Manuel López Obrador criticara a la calificadora. Son unos hipócritas, nunca dijeron nada, guardaron un silencio cómplice y ahora que estamos recuperando a Petróleos Mexicanos, salen con sus recomendaciones o tratando de calificar sobre el desempeño de Pemex, dijo el Presidente. Además, señaló que la nota de Fitch era un intento de desprestigiar a su gobierno.

La calificadora de valores señaló ayer que la deuda de Pemex aumentó sustancialmente en el primer trimestre de este año, lo que llevó al gobierno a incrementar el apoyo a la petrolera. El costo fiscal de ese apoyo hasta la fecha representa 0.2 por ciento del producto interno bruto (PIB) en inyecciones de capital y en los impuestos que a juicio de Fitch no son suficientes para proporcionar una solución a largo plazo.

Fitch espera que la producción de petróleo se contraiga 5 por ciento en 2019 y 2020. Las deudas de la compañía, que son en gran parte externas, alcanzaron 106 mil 700 millones de dólares, lo que representa 8.7 por ciento del PIB en 2018 y no están incluidos en la métrica de deuda pública utilizada por Fitch en su modelo de calificación soberana.

Sin embargo, como la expectativa es que el apoyo soberano en curso se extienda a Pemex a mediano plazo mediante una combinación de una menor carga fiscal y nuevas inyecciones de capital, ocasionan que su evaluación derive en finanzas públicas más débiles.

Por su parte, Moody’s consideró que el grado de predictibilidad y efectividad de las políticas económicas en México se ha debilitado. Esta modificación de estable a negativa de la deuda soberana del país es un movimiento que anticipa que su próxima calificación puede ser una rebaja en la nota.

Mensajes encontrados, anuncios de políticas inesperadas y su posterior reversión, como fue el caso reciente de falta de claridad sobre el uso del fondo de estabilización de los ingresos petroleros, son situaciones que introducen incertidumbre y disminuyen la posibilidad de predecir las políticas, circunstancia que está afectando el sentir de los inversionistas y las perspectivas de crecimiento.

La decisión de Moody’s de cambiar la perspectiva a negativa de México fue motivada por el debilitamiento del marco de política en dos aspectos claves, con potenciales implicaciones negativas para el crecimiento y la deuda. Primero, políticas que ahora son menos predecibles están afectando negativamente la confianza de los inversionistas y las perspectivas económicas de mediano plazo.

Segundo, menor crecimiento económico, aunado a cambios en la política energética y al papel que juega Pemex, introducen riesgos para la perspectiva fiscal de mediano plazo, a pesar del compromiso del gobierno con mantener una política fiscal prudente en el corto plazo.

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