En salud hay que gastar mejor, no hacer recortes, considera experto

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Sao Paulo. En salud se necesita gastar mejor, no recortar presupuestos, sino identificar lo que es innecesario y carece de impacto para preservar o mejorar la atención de los pacientes. También se debe combatir la corrupción que se expresa en robos e ineficiencia de quienes toman las decisiones, afirmó Rubén Torres, ex gerente de los Sistemas de Servicios de Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Lo que se hace en México con el plan de austeridad es recorte de presupuestos. Dicen que el objetivo es mejorar, pero si hay menos dinero y si en lugar de mejorar estrategias se les desaparece, no parece la mejor ruta.

El especialista, actual rector de la Universidad Isalud de Argentina, y que participó en el foro sobre salud organizado por Roche en esta ciudad, señaló que el informe en el mundo sobre la materia, elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), menciona que entre 20 y 40 por ciento de los recursos en salud se van a cosas inútiles.

Explicó que hay bastantes acciones que sólo representan gasto, como la realización de estudios de alto costo como la resonancia magnética que se sobreutiliza para buscar la causa de un dolor de cabeza.

En el mismo rubro están las pruebas de riesgo quirúrgico que se indican para todos los pacientes sin distinción. La verdadera razón de este estudio es que se convirtió en un mecanismo defensivo ante una eventual demanda judicial.

En la mesa ¿Cómo podemos contribuir para lograr que el cáncer sea una prioridad?, Torres habló de los precios de medicinas, sobre todo las innovadoras. Dijo que se debe ponderar el costo de la investigación, el impacto en el control e incluso cura de algunos padecimientos.

Reconoció que los resultados son limitados en el mundo, sólo algunos países de Europa concretaron un mecanismo de riesgo compartido para el manejo de una enfermedad reumática. Consiste en que el sistema de salud paga el costo de la medicina en función de los resultados en la salud de los enfermos.

En México se exploró está alternativa en el Instituto Mexicano del Seguro Social en la pasada administración, pero no se concretó por la falta de un sistema que permitiera dar seguimiento puntual sobre el uso y beneficio de algunas moléculas en los derechohabientes, comentó a su vez Jorge Tanaka, director de Asuntos Públicos y Acceso de Roche.

Hubo avances, pero faltó tiempo. Las empresas están a la espera de que la nueva administración del gobierno federal defina quiénes serán los interlocutores con la industria farmacéutica. El objetivo sigue siendo llevar el máximo beneficio de la innovación a las personas con enfermedades graves como el cáncer.

Antes, Jairo Restrepo, economista de la Universidad de Antioquia, Colombia, planteó las desigualdades que prevalecen en países de América Latina, donde no se ha podido garantizar la protección financiera de las personas que, al enfrentarse a males como los tumores malignos, carecen de acceso a los tratamientos o llegan a hacer gastos catastróficos para adquirirlos.

Mientras en Europa el gasto que hacen las familias de sus propios recursos (gasto de bolsillo) para atender sus enfermedades es menor a 20 por ciento, en Latinoamérica es de 40 por ciento o más, indicó.

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