Christopher Landau sabía de investigación contra Cienfuegos desde que llegó a México

El embajador de EU en México, Christopher Landau, reveló que sabía de la investigación contra Salvador Cienfuegos desde su “primer día” en el país, en agosto de 2019.

proceso.com.mx

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Christopher Landau, el embajador de Estados Unidos en México, reveló que sabía sobre la investigación de la Agencia Antidrogas (DEA) y la orden de aprehensión contra el general Salvador Cienfuegos Zepeda desde su “primer día” en el país: “Dije: ‘¡Dios mío! Esa es una enorme bomba de tiempo haciendo tic, toc, aquí’”, recordó.

Inmediatamente después de esta confesión, el diplomático dedicó amplios minutos a cuestionar las obligaciones de secrecía que le impidieron hablar sobre Cienfuegos.

Ni siquiera lo pude discutir con el agregado militar en la Embajada, porque era información de un Gran Jurado”, dijo, y extrañamente cuestionó la estrategia que consiste en ir tras los líderes de organizaciones criminales, incluso a costa de la relación bilateral.

El embajador habló del tema durante una conferencia virtual con el Baker Institute, de Houston, realizada este miércoles, el mismo día en que el gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador le envió un “escrito” en el cual expresó su “profundo descontento” ante el hecho de que las autoridades de Estados Unidos no hayan avisado a México sobre la investigación contra Cienfuegos y su intención de detenerlo.

Visiblemente cauteloso respecto al tema, Landau aseveró: “estoy preocupado de que nuestras agencias, durante demasiado tiempo, se enfocaron en capturar y detener a objetivos de alto valor. Todos crecimos viendo Elliot Ness, y quieres ver al mal tipo arrestado. No estoy seguro que la historia reciente apruebe esto. No digo que no deberías ir detrás de objetivos de alto valor, pero no con este único enfoque exclusivo en una estrategia contra el narcotráfico”.

“Los problemas aquí son mucho más sistémicos que solamente detener una persona particular, y francamente creo que hemos visto, en la historia reciente, que si cortas la cabeza de la serpiente, en lugar de matar a la serpiente, le crecen cinco cabezas (…) los fiscales ven un sólo caso, para mí, que soy embajador en México, necesito supervisar la relación entera con México, que evidentemente va mucho más allá que un caso particular”, abundó.

El embajador contestaba a una pregunta sobre la implicación en la relación bilateral de que tres figuras destacadas del Estado mexicano –Cienfuegos, Genaro García Luna y el exgobernador César Duarte Jáquez– estén presas en Estados Unidos.

“Es un gran reto para nuestro colaboración en temas de seguridad, porque es muy difícil para los mexicanos tener confianza en nosotros si no saben qué sucede, qué información tenemos, y es muy difícil para nosotros si no sabemos hasta qué punto podemos compartir esta información con nuestros colegas mexicanos. Es un gran reto”, abundó,

“Nuestros fiscales, nuestro sistema de justicia están muy, muy cerrados. No quieren… el proceso de secrecía del Gran Jurado lo hace muy difícil. Cuando hay una alegación sellada, no puedes compartir esta información con otras personas.

“Yo creo que necesitamos una discusión de nuestro lado de la frontera, en nuestras agencias y en el gobierno, para determinar cómo asegurarse de la mejor manera que todas las partes interesadas tengan algún involucramiento en este tipo de decisiones, porque tienen alcances muy amplios, respecto a nuestra relación entera con México”, señaló.

En la conferencia mañanera de este jueves, el canciller Marcelo Ebrard Casaubón dijo que trasmitió el reclamo del gobierno mexicano a Landau “verbalmente hace ya una semana” y, por escrito, el día de ayer.

“(El embajador) me señaló simplemente que, por disposición legal en Estados Unidos, por el Gran Jurado, él no podía comunicar nada, incluso él lo declara en algún medio de aquí de México”, declaró Ebrard.

El senado estadunidense ratificó a Landau como embajador en México el 1 de agosto de 2019; apenas 13 días después, la Corte de Distrito Este de Nueva York emitió el oficio de imputación contra el general Cienfuegos por cuatro delitos, entre ellos narcotráfico y lavado de dinero, en el cual el militar aparecía bajo el apodo “El Padrino” y era señalado por trabajar con el cártel de los Beltrán Leyva.

La imputación cobró efectos el pasado 16 de octubre, cuando Cienfuegos fue detenido en el aeropuerto de Los Ángeles. Ese día, Landau avisó a Ebrard sobre la detención del general, que tomó por sorpresa al gobierno y la sociedad, y provocó un terremoto político, pues arrojó el descrédito sobre la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), una dependencia a la que López Obrador amplió considerablemente las facultades.

Las prioridades “bilaterales”

Durante la charla de más de una hora, el embajador habló sobre los tres temas “prioritarios” en la relación bilateral que, según él, son el nuevo tratado de libre comercio, la migración y la inseguridad.

“Sabía que sería una trabajo difícil cuando firmé por esto. Sabía que no iba a ser una embajada con fiestas de champaña y caviar (…) Sabía que sería un reto, pero creo que es tan importante para nuestro país, para nuestra prosperidad y seguridad, que la relación con México esté buena. Trato de hacerlo lo mejor que pueda, es un reto, pero es muy importante”, comentó Landau.

El embajador también comentó la intención del presidente López Obrador de revertir contratos otorgados a empresas energéticas privadas en el marco de la reforma energética, impulsada durante el sexenio de Enrique Peña Nieto; si bien recordó que el mandatario quiere hacer de Pemex y la CFE “great again” –en referencia al lema de campaña Trump–, insistió en que el mandatario se comprometió a respetar los contratos.

De manera general, resaltó que Donald Trump y López Obrador sentaron las bases de una buena relación biletaral.

“Se pensaba que la presencia de Estados Unidos en México sería de confrontación entre el presidente Trump y el presidente López Obrador. Pero este choque no ocurrió, todo lo contrario: creo que es justo decir que las relaciones entre México y Estados Unidos hoy están a su nivel más cálido en décadas”, sostuvo el diplomático, e inmediatamente después precisó: “obviamente tenemos baches en el camino, pero debo decir que en general son cálidas y constructivas, realmente”.

“Los líderes de nuestros países ganaron en prominencia y poder en parte por sus críticas del TLCAN y de las relaciones de integración económicas, pero la prioridad de ambos gobiernos ha sido revitalizar y reafirmar esta relación económica”, analizó.

“Primero, el presidente Trump, aunque sea un neoyorquino y no tejano, entiende realmente y aprecia la importancia de México para la seguridad nacional de Estados Unidos, que seas fan del presidente o no, no puedes negar que México y nuestra frontera compartida son un gran tema.

“López Obrador, aunque provenga de una izquierda generalmente escéptica de Estados Unidos, entiende y aprecia realmente la importancia de Estados Unidos para la prosperidad y la seguridad de México, incluso viniendo de la izquierda. La verdad es que precisamente porque viene de la izquierda entiende que tener una buena relación con Estados Unidos quita un enorme tema de conversación a su oposición política”.

Respecto a la migración, el diplomático resaltó que “ambos países tienen un interés común en impedir flujos descontrolados de terceros países en México, tratando de llegar a Estados Unidos”, y recalcó que “la opinión pública en México marca una distinción muy clara entre la migración de México y la migración de otros países, y encontramos una cooperación sin precedente desde el gobierno mexicano para reducir los flujos”.

También expresó su “preocupación” ante el incremento de la migración indocumentada de México a Estados Unidos hasta alcanzar niveles “más altos de la última década”, que todavía puede aumentar “a medida que la situación económica y de inseguridad aquí no mejora.

Respecto a la inseguridad, insistió en la necesidad de ver los temas de delincuencia transnacional desde ambos lados de la frontera. “Desde la perspectiva mexicana, es una mezcla tóxica entre crimen, corrupción e impunidad; ambos países tienen un interés común en ese problema, nosotros por nuestro terrible problema de adicción a las drogas, mata a tantas personas, y México porque es una ola de crimen”, dijo.

Y abundó: “el problema es que durante años estuvimos atrapados en un juego de culpas: echamos la culpa a México por proveer las drogas que llegaban a nuestro país, y los mexicanos nos echan la culpa por la demanda de drogas y el flujo de armas y dinero lavado que llega a su país. Mi mensaje siempre ha sido simple: es un problema compartido, que va a necesitar una solución compartida”.

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